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La costa española y su interior
 
 
 

Costa de la Luz: Huelva y Cádiz

En arco desde Ayamonte a Tarifa, desde la desembocadura del Guadiana hasta el estrecho de Gibraltar, la Costa de la Luz extiende sus playas, finos arenales interminables escoltados por pinares.

Es el litoral de Andalucía occidental, orilla de las provincias de Huelva y Cádiz, la Puerta de América deseada desde Tartessos, hace 3.000 años, hasta hoy día en que siguen llegando gentes buscando el clima benigno, la originalidad del paisaje, la elegancia de sus monumentos y la gracia, el salero y el duende del pueblo andaluz.

La Costa de la Luz está hecha de arena y de cal; los ríos se desparraman en caños antes de llegar al mar; en las marismas, esteros y salinas se mezclan el agua y la tierra. El nombre le viene dado por una luz vivísima que resalta la pulcritud de las calles, el encalado de los muros, el dorado de las dunas y el reflejo de plata del mar, único matiz grisáceo en esta tierra de color.

Hacia el interior se encuentran paisajes variados de sierras agrestes, campiñas feraces, dehesas de toros bravos, viñedos cuya fama recorre el mundo y pueblos recónditos donde el tiempo pasa sin prisa. La primavera es una explosión de flores, fiestas y romerías; el invierno, tibio y soleado, atrae a esta zona a millones de aves.

Costa del Sol: Granada, Málaga y Cádiz

La Costa del Sol abarca unos 300 kilómetros del litoral mediterráneo correspondiente a las provincias de Granada, Málaga y Cádiz. Recientemente la costa de la provincia de Granada ha adoptado la denominación de Costa Tropical.

Protegida de los vientos del Norte por una cadena montañosa que en ocasiones desciende hasta el mismo mar, esta costa protegida es una sucesión de extensas playas, calas semiocultas entre acantilados, puertos deportivos y fondeaderos para la pesca. El clima templado, la escasez de lluvias y la brisa marina dan lugar a una vegetación semitropical en la que son frecuentes las palmeras, los cipreses, las buganvillas, las adelfas y los hibiscos.

La proximidad de escenarios muy dispares -la montaña, los valles cubiertos de huertas y el mar- es, sin duda, uno de los mayores atractivos de este litoral, que reúne todos los atractivos del paisaje y la cultura mediterráneos.

Costa de Almería

La provincia de Almería está situada en el sureste de la Península Ibérica, a orillas del mar Mediterráneo. En sus 8.774 kilómetros cuadrados de superficie presenta grandes contrastes geográficos, combinando extensas playas con calas pequeñas; zonas desérticas con otras de variada vegetación, y elevadas montañas con amplias llanuras. El paso del tiempo también ha provocado disparidad en el paisaje.

Así, en Almería podemos disfrutar de modernos y concurridos centros turísticos y de espacios naturales donde la humanidad apenas ha dejado su huella. El clima es mediterráneo, cálido y seco, y provoca escasas precipitaciones y un elevado número de horas de sol anuales -más de 3.000-.

Sus temperaturas se mantienen suaves a lo largo del año, no descendiendo de 13ºC de media en invierno ni superando los 25º C de media en verano. La benignidad climática permite al visitante disfrutar de todas las posibilidades que ofrece la provincia en cualquier época del año.

Costa Cálida: Murcia

La Costa Cálida no es sólo el Mar Menor, o Aguilas, o Mazarrón, en la Región de Murcia y en cualquiera de sus zonas veraniegas. Es también un extenso tramo del litoral español en el que los ásperos paisajes de montaña prolongan su desierta tranquilidad hasta el borde del mar.

Es también un horizonte de adelfas, chumberas y palmito silvestre que recuerda, en alguna atalaya ruinosa, el peligro de la piratería y aparece con la misma calma solemne que en los tiempos de los navegantes aventureros dispuestos a volver con las naves repletas. El grito de las gaviotas y el zumbido de las cigarras son a veces el único sonido que irrumpe en la luminosa atmósfera.

Costa Blanca: Alicante

La Costa Blanca, que abarca el tramo del litoral mediterráneo correspondiente a la provincia de Alicante, está integrada por dos sectores paisajísticos claramente diferenciados. Al norte, un telón de montañas transcurre paralelo al mar, descendiendo, a veces, en forma de acantilados; al sur, una vasta llanura de arenales, palmeras y salinas constituyen el entorno de las playas.

El viajero puede optar por cualquiera de los rincones de esta costa, desde el más bullicioso y cosmopolita hasta los que guardan, muy cerca del mar, su aire rural. En cualquier caso, merece la pena emprender el recorrido de las comarcas vecinas, que, en conjunto, constituyen un buen muestrario de lo que normalmente se conoce como paisaje mediterráneo. Desde los valles, que guardan en sus huertas escalonadas el recuerdo vivo de su pasado morisco, hasta los palmerales los horizontes de la Costa Blanca reúnen atractivos muy diversos.

Costa del Azahar : Castellón

En la costa mediterránea española se encuentra Castellón, la más septentrional de las provincias de la Comunidad Valenciana. Castellón, la Costa del Azahar, es tierra de grandes contrastes, como descubrirá el viajero que se acerque a cualquiera de sus comarcas en busca de algo más que de los modelos turísticos clásicos y rutinarios. Contrastes que surgen de la propia configuración geográfica.

Aunque la capital se llama Castellón de la Plana, (Castelló de la Plana), la provincia tiene, en su conjunto, más monte que llano. Así, frente a la franja litoral, que ofrece al visitante el espectáculo de una infinita alfombra verde trenzada por los huertos de naranjos, el interior es agreste.

Comarcas cargadas de historia y monumentos, con parajes de extraordinaria belleza que, por fortuna, no han sido modificados por la acción del hombre y presentan hoy la misma imagen que pudieron ver los hombres y mujeres que pisaron estas tierras hace cientos de años.

Costa Dorada: Sur de Cataluña

En el sur de Cataluña, la Costa Dorada con sus pueblos situados frente al mar, es una zona con una gran tradición marinera: desde la llegada de los Fenicios y posteriormente de los Romanos, quienes empezaron dotando el litoral con bases portuarias importantes, hasta épocas más recientes en que el descubrimiento de nuevos mundos incidió de forma relevante en la expansión económica del país y más cerca de nosotros, en las últimas décadas cuando, a través del auge del fenómeno turístico en nuestro litoral, se fueron diversificando las actividades relacionadas con el mar.

El color del oro -suave, cálido, brillante- que predomina en su litoral marítimo le ha dado justamente el nombre de Costa Dorada. Las playas, abiertas a mediodía, proporcionan una insolación eficaz en cada una de las estaciones del año. La protección que ofrece la cercana cordillera prelitoral, asegura durante todo el año un clima benigno y estable. Las playas son largas, con una arena abundante y fina.

La gran oferta de apartamentos en la zona, caracterizan a la Costa Dorada como lugar predilecto del turismo familiar, muy adecuado para niños y personas mayores y propicio a la tranquilidad y al descanso.

Costa Brava: Girona

La Costa Brava, con los límites geográficos del Mediterráneo y los Pirineos, es la denominación, ya clásica, que corresponde al litoral de la provincia de Girona, coincidiendo con las comarcas del Alt Empordá, el Baix Empordá y la Selva de Cataluña.

La naturaleza, el clima y su historia parecen querer competir en la creación de un entorno de extraña atracción, difícil de aprehender, pero que cautiva sobre el azul, verde y marino de las aguas el contrapunto frondoso de la vegetación, justo hasta el borde del mar, suspendida en ocasiones sobre abruptos acantilados.

En otras ocasiones, en la misma proximidad de las playas, pinta de verde la arena dorada y fina que se compara con los ocres de la tierra, al interior, y junto al protagonismo del paisaje, los 16º de temperatura media anual, con precipitaciones moderadas, y las 2.500 horas de sol al año iluminan los vestigios histórico-artísticos, que comunican la existencia de un notable pasado y son sólo la configuración visible de una realidad que tiene un latido oculto que descubrir.

ASTURIAS

La geografía de Asturias tiene una dimensión hacia el cielo. Es, sobre todo, una tierra vertical de impresionantes montañas donde los ríos, al irse abriendo camino hacia el mar, han ido formando grandes tajos y bellos valles fluviales. Y luego está la frontera con el mar, más de trescientos kilómetros de escarpadas costas que ofrecen alrededor de cien playas de fina arena desde el Eo hasta Tinamayor, protegidos puertos pesqueros, y rías con sumergidos cielos navegables.